FX: Bik, Ske, Rek

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Un proyec­to pre­sen­ta­do la pasa­da sem­ana por la may­oría en la Leg­is­latu­ra Munic­i­pal de Ponce pre­tende que se pro­hí­ba el graf­fi­ti en toda infraestruc­tura públi­ca y estruc­tura pri­va­da -sin la debi­da autor­ización- den­tro de los límites ter­ri­to­ri­ales de la Ciu­dad.

La pieza, impul­sa­da por el leg­is­lador del Par­tido Nue­vo Pro­gre­sista, Luis Sali­nas Arroyo, inclu­so pro­pone mul­tas y cár­cel a quienes lo prac­tiquen. Asimis­mo, que el cas­ti­go sea com­par­tido con el padre o tutor del graf­fitero, si este es menor de edad.

De pros­per­ar la leg­is­lación, en Ponce entraría en vig­or una de las pro­hibi­ciones más restric­ti­vas al arte urbano del país.

Pro­hibi­ción sin prece­dentes

Según dic­ta el proyec­to ofi­cial, “sería ile­gal pin­tar graf­fi­ti en cualquier pared, puente, poste, colum­na, telé­fono públi­co o cualquier otra super­fi­cie públi­ca nat­ur­al o sin­téti­ca o en super­fi­cies pri­vadas, sin el per­miso del dueño den­tro de la demar­cación ter­ri­to­r­i­al del Munici­pio Autónomo de Ponce”.

Asimis­mo, el proyec­to establece como ile­gal que un menor de 18 años posea cualquier instru­men­to de graf­fi­ti mien­tras esté den­tro o en las inmedia­ciones de algu­na estruc­tura públi­ca como escue­las, plazas, par­ques, facil­i­dades recre­ati­vas, edi­fi­cios, mon­u­men­tos, puentes, muros de con­tención y ele­va­dos.

La medi­da define como “instru­men­to de graf­fi­ti” cualquier “con­tene­dor, envase o pote de pin­tu­ra en aerosol, un mar­cador de pun­ta ancha, papel adhe­si­vo, un mar­cador de pin­tu­ra acríli­ca, mar­cador per­ma­nente, pun­tas de aerosol, pin­cel, cin­cel, cepil­lo, equipo de graba­do o cualquier instru­men­to capaz de dejar una mar­ca vis­i­ble sobre cualquier super­fi­cie nat­ur­al o arti­fi­cial”.

Lim­itación a los com­er­cios

Por otra parte, la pieza pro­pone que se pro­hi­ba la ven­ta de pin­tu­ra en aerosol, mar­cadores de pun­ta ancha, resina para cubrir o fijar col­or, pince­les, cince­les, cepil­los y equipo de graba­do a menores de 18 años de edad.

Asimis­mo, obliga a cualquier per­sona que admin­istre o sea dueña de un local donde se ven­da instru­men­tos de graf­fi­ti a que coloque los mate­ri­ales “en un área donde puedan ser vig­i­la­dos con­tin­u­a­mente de for­ma visu­al o elec­tróni­ca” o que no esté acce­si­ble al públi­co.

Los com­er­cios, además, deben colo­car dos carte­les que advier­tan sobre las penal­i­dades aplic­a­bles a per­sonas que incur­ran en la prác­ti­ca de graf­fi­ti.

Peso económi­co

La orde­nan­za tam­bién establece una mul­ta de $250 por la primera infrac­ción, $500 por una segun­da fal­ta y $1,000 por una ter­cera vio­lación y cada ofen­sa sub­sigu­iente.

De igual for­ma, que quienes incur­ran en estas fal­tas tam­bién pueden estar expuestos a una pena de reclusión no may­or de 60 días o ser­vi­cio comu­ni­tario que podría ser entre 30 a 80 horas.

En el caso de menores, su padre o tutor deberá par­tic­i­par del 50 por cien­to del tiem­po impuesto por el tri­bunal.

Obligación a dueños de estruc­turas

Por otro lado, la medi­da tam­bién pro­pone que los dueños de estruc­turas que han sido graf­fi­ti­adas o que estén en ries­go de ser­lo asuman una serie de respon­s­abil­i­dades.

Entre estas, que todo propi­etario ten­drá que hac­er “esfuer­zos razon­ables” por bor­rar graf­fi­ti encon­tra­do en su propiedad den­tro de un tér­mi­no de 48 horas.

De igual man­era, que todo dueño de estruc­turas o edi­fi­cios “sus­cep­ti­bles” a graf­fi­ti ten­drá que fir­mar un “rele­vo para bor­rar graf­fi­ti” en la Ofic­i­na de Obras Públi­cas del Munici­pio.

El mis­mo le con­ced­ería al Gob­ier­no Munic­i­pal la potes­tad para bor­rar el graf­fi­ti en estruc­turas de carác­ter pri­va­da, com­er­cial o res­i­den­cial.