Puerto-Rico-Earthquake-2010

Christa von Hille­brandt, direc­to­ra del pro­gra­ma Aler­ta Tsuna­mi, dijo durante con­fer­en­cia de pren­sa que el sis­mo de esta madru­ga­da dejó demostra­do que la ciu­dadanía no pone en prác­ti­ca el pro­to­co­lo de un plan de emer­gen­cia ya que las per­sonas no tenían idea de qué debían hac­er ante esta situación.

Señaló además que movimien­to ocur­rió por más de ocho min­u­tos y que la ciu­dadanía lo pudo haber sen­ti­do por unos 10 segun­dos.

Según el informe de la red Sís­mi­ca, el tem­blor se reg­istró a la 1:16 de la madru­ga­da. Tuvo una inten­si­dad de 5.8 en la escala Richter, y una inten­si­dad de VI en la escala Mer­cal­li. El epi­cen­tro tuvo lugar en la lat­i­tud 18.4 norte, lon­gi­tud 67.0 oeste, con epi­cen­tro cer­ca del pueblo de Moca con una pro­fun­di­dad de 113 km (70.2 mil­las), según infor­mó a EL VOCERO Gisela Báez, geólo­ga de la red Sís­mi­ca de Puer­to Rco. Baéz explicó además que los pueb­los de Hormigueros y Añas­co fueron los que con may­or inten­si­dad sin­tieron el fenó­meno.

Por su parte, Herib­er­to Saurí, direc­tor ejec­u­ti­vo de Agen­cia Estatal para el Mane­jo de Emer­gen­cias y Admin­is­tración de Desas­tres (AEMEAD), infor­mó de varias res­i­den­cias afec­tadas por el movimien­to telúri­co. Por ejem­p­lo, una casa en el Bar­rio Espino de Lares, pre­sen­ta una gri­eta de ocho pul­gadas. Mien­tras que en el bar­rio Judea de Utu­a­do se reportó de una res­i­den­cia agri­eta­da y en el bar­rio Can­de­lario Aba­jo, sec­tor Anise­to Cruz, se infor­mó de un desliza­mien­to de terreo, que causó una gri­eta en una pared de una casa. Por otro lado, una res­i­den­cia ubi­ca­da en el sec­tor Cer­ro Gor­do, en Moca tiene daños en una de las colum­nas.

Ante estas situa­ciones, Saurí infor­mó que el Comité de Mane­jo de Emer­gen­cias del Cole­gio de Inge­nieros y Agri­men­sores vis­i­tará varias res­i­den­cias con el fin de iden­ti­ficar posi­bles daños y cuán seguras pueden ser las estruc­turas.

Se reportó además de una per­sona quien, a raíz del tem­blor, sufrió una caí­da y tuvo que ser trans­porta­da al hos­pi­tal de área de Man­atí.

El fenó­meno se sin­tió en todo Puer­to Rico y en las Islas Vír­genes. Además se reci­bieron reportes de que tam­bién se sin­tió en la Repúbli­ca Domini­cana. La AEMEAD recibió informes de daños en Vega Baja y Flori­da, por lo que per­son­al de la agen­cia real­iza vis­i­tas de cam­po para cor­rob­o­rar si, en efec­to, los mis­mos están rela­ciona­dos al sis­mo. Además, Báez dijo que se infor­mó de desliza­mien­tos de ter­reno en la car­retera 111 entre Utu­a­do y Lares. Meli­na Simenoide, de la AEMEAD aclaró que las lla­madas de per­sonas repor­tan­do daños tienen que ser eval­u­adas ya que hay que recor­dar que en los últi­mos días han ocur­ri­do episo­dios de llu­via inten­sa, por lo que el ter­reno está sat­u­ra­do.

Por otro lado, la Red Sís­mi­ca en el oeste colap­só por Inter­net, por lo que inmedi­ata­mente después del tem­blor no se logra­ba acce­so al informe en la red. Es así como los primeros informes provinieron del Ser­vi­cio Geológi­co de los Esta­dos Unidos.

El prob­le­ma del sis­tema de Inter­net de la Red Sís­mi­ca se había pre­vis­to y hacían fal­ta $ 2 mil­lones para solu­cionarlo pero la Leg­is­latu­ra no aprobó el desem­bol­so en el pre­supuesto pasa­do, según una fuente rev­eló a EL VOCERO