La primera de siete eta­pas que rede­fine a Yau­co como Ciu­dad no solo está pro­gre­san­do, está lista para su inau­gu­ración. Se tra­ta del Yau­co Urban Park, un espa­cio abier­to de 22 cuer­das de exten­sión que ofrece al vis­i­tante con­tac­to direc­to con la nat­u­raleza, a escasa dis­tan­cia del cen­tro históri­co.

Su inau­gu­ración está pau­ta­da para el próx­i­mo jueves, 6 de enero a las 10:00 de la mañana.

Con­tará con la pre­sentación de un pro­gra­ma artís­ti­co y la par­tic­i­pación espe­cial de Chí­co­la y San­dra Zaiter, además de clíni­cas de salud en difer­entes esta­ciones y jue­gos tradi­cionales.

“Este año todos los niños deben venir aquí para la repar­ti­ción de juguetes, y como ten­emos el trans­porte colec­ti­vo, nadie se va a quedar”, ase­guró el direc­tor de Edu­cación, Arte y Cul­tura munic­i­pal, Emmanuel Cara­bal­lo Quirós.

“Obra maes­tra”

Para Abel Nazario Quiñones, alcalde de Yauco,“esta es la obra maes­tra de lega­do à la Ciu­dad, porque el esta­dio, el teatro y la bib­liote­ca (proyec­tos actual­mente en con­struc­ción) con el tiem­po se caen y se hacen nuevos, pero este es un pul­món y en 20 años voy a poder venir por aquí para res­pi­rar y cam­i­nar en la Ciu­dad”, destacó entu­si­as­ma­do.

El nue­vo Par­que Urbano -cuya inver­sión asciende has­ta aho­ra a $1.2 mil­lones- es ya una reser­va para más de 400 árboles nativos y fru­tales.

Además, a través de un recor­ri­do por senderos ecológi­cos y miradores, se puede apre­ciar un impre­sio­n­ante paisaje con jar­dines, tramos de ciclovías y has­ta arte públi­co, gra­cias à la lle­ga­da de la obra “El tren del reci­cla­je”, que con­s­ta de 46 col­ori­dos vagones de car­ga, los que ador­nan un costa­do del par­que.

Asimis­mo, el lugar cuen­ta con esta­ciones para realizar ejer­ci­cios al aire libre, dos cam­pos para volei­bol de are­na, un espa­cio para prac­ticar ‘rock climb­ing’ o escal­a­da en roca, área de jue­gos para niños y un lago nat­ur­al de 250 pies de diámetro que ya atrae a aves y gal­lare­tas sil­vestres.

Este par­que urbano aho­ra tam­bién es hog­ar del famoso “Puente Rojo”, una reliquia arqui­tec­tóni­ca en hier­ro que ubi­ca­ba en la prin­ci­pal entra­da al Pueblo del Café.

Se espera que esta mon­u­men­tal pieza se con­vier­ta en un espa­cio para activi­dades sociales y públi­cas, ya que puede acoger has­ta 1,200 per­sonas.

En el futuro cer­cano, este espa­cio públi­co tam­bién osten­tará una con­cha acús­ti­ca, pista para patine­tas, quioscos de comi­da típi­ca y un spa admin­istra­do por una empre­sa pri­va­da.

“Esto es una idea que tiene años. El alcalde Toñín Vélez (Anto­nio Vélez Álvarez, alcalde entre 1972 y 1976) ideó un par­que urbano. No sé a qué se refer­ía, porque no había ni planos, ni proyec­to escrito, pero el ter­reno se ren­tó por 30 años y quedó pro­te­gi­do”, con­tin­uó detal­lan­do el líder munic­i­pal.

Pos­te­ri­or­mente, el espa­cio fue mal uti­liza­do y comen­zó a rel­lenarse con escom­bros. Al hac­er un análi­sis de la Ciu­dad, el Alcalde ideó rescatar­lo y como primera idea se pen­só en la refor­estación.

El proyec­to ha per­mi­ti­do rescatar un lago nat­ur­al olvi­da­do y atrac­ti­vas veredas bor­deadas por árboles longevos.